Minicuento: Agua

mini cuento

Cerró los ojos y respiró profundamente, intentando que aquella inhalación recorriera su interior lentamente, relajándola, invitando a que la calma se adueñara de ella.

Inhaló de nuevo y comenzó a contar lentamente; 1, 2, 3… notaba los pies mojados.
4, 5, 6… tranquila, tranquila; se decía a si misma.


7, 8, 9… el agua mojaba ya su pantalón.
10, volvió a respirar como si en aquella inhalación le fuera la vida. Abrió los ojos. Ante ella el desastre. De nuevo sintió como la furia se apoderaba de su cuerpo. Incontrolable. Desesperada retenía un grito en sus labios. Las lágrimas fruto del cansancio y la frustración asomando a sus ojos.
El ruido del grifo era el único sonido que acompañaba a su agitada respiración, el agua seguía manando con fuerza, inundando el cuarto de baño, el pasillo, el papel higiénico absorbiendo el agua cual sediento en un desierto, las toallas empapando como queriendo salir en su auxilio, intentando evitar la catástrofe.
Volvió a respirar.

Allí en el centro, los grandes ojos de Óscar mirándole expectante, esperando una reacción, sin asomo de miedo, pero con la incertidumbre tatuada en la mirada.

Ella, paralizada, aún no sabía que hacer.
El menudo cuerpo de Óscar se movió, siguiendo la mirada de ella hasta el grifo. Se acercó y lo cerró.
La volvió a mirar, preocupado ante su silencio. “Perdón, mamá” dijo casi en un susurro.

Y sus ojos le rogaban una palabra, un gesto.

Ella se agachó y quedando a su altura le abrió los brazos. Ambos callaron, abrazados, mientras la rabia, el enfado y el cansancio se fueron diluyendo en aquel inmenso charco.

 

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