La plastilina, esa masa suave donde dejar volar la imaginación, crear, dibujar, aplastar, dar forma y deformar, donde desarrollar motricidad, la percepción del espacio, sentir a través del tacto, experimentar consistencias y texturas. Es sin duda uno de los elementos de juego para peques más completo y que más les gusta.
Hoy te traigo una receta de plastilina, casera, no tóxica y con una textura muy agradable. Una receta ideal para que no haya ningún riesgo si nuestros peques se la llevan a la boca.
Se prepara con dos ingredientes habituales en casa, sin cocción y rápidamente.
