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QUÉ ES LA DISCIPLINA POSITIVA PARA NIÑOS

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Entiende y comprende la disciplina positiva para niños. Y cómo favorecer una crianza respetuosa

La disciplina positiva es un enfoque educativo que se basa en el respeto mutuo, el entendimiento y la conexión emocional entre padres o cuidadores y niños/as. A diferencia de las formas tradicionales de crianza que se centran en el castigo y el control, la disciplina positiva busca enseñar a los niños habilidades sociales y emocionales, fomentando su autonomía y responsabilidad, y fortaleciendo el vínculo afectivo con sus adultos de referencia.

En este post, exploraremos en detalle qué es la disciplina positiva. Cuáles son sus principios fundamentales, así como estrategias efectivas para su aplicación y los beneficios que ofrece tanto para los niños como para los adultos involucrados.

Y, quizás, también te interese leer este post sobre cómo fomentar la autonomía en los niños.

¿Qué es la Disciplina Positiva?

La disciplina positiva se trata de un enfoque educativo popularizado por la psicóloga y educadora Jane Nelsen en la década de 1980. Se basa en la idea de que los niños y niñas, necesitan ser guiados y apoyados en su crecimiento y desarrollo, en lugar de ser controlados a través del miedo o la coerción. El objetivo principal de la disciplina positiva es ayudar a los niños a desarrollar habilidades para la vida y el comportamiento adecuado. Al mismo tiempo que se fortalecen las relaciones y el respeto mutuo entre padres e hijos. Aunque, por supuesto, no solo entendido en la relación entre padres e hijos, sino también con cuidadores, maestras y profesores.

En qué se basa la disciplina positiva

  1. Fomentar la conexión emocional: La disciplina positiva enfatiza la importancia de establecer una conexión afectiva sólida entre adultos y niños. Cuando los niños se sienten amados y comprendidos, acceden más fácilmente a cooperar y responder positivamente en las rutinas diarias.
  2. Enseñar, en lugar de castigar: La disciplina positiva se centra en enseñar a los niños habilidades sociales y emocionales, en vez de basarse en castigos, premios o recompensas. Se busca que los niños entiendan las consecuencias lógicas de sus acciones y aprendan a tomar decisiones de manera responsable.
  3. Ser firme, pero amable: La disciplina positiva busca un equilibrio entre la firmeza y la amabilidad. Los límites y las reglas son importantes, pero se aplican de manera compasiva y respetuosa con la infancia.
  4. Respetar la individualidad de cada niño: La disciplina positiva reconoce que cada niño es único y tiene necesidades y personalidades diferentes. Se adapta a cada niño en función de su edad, temperamento y nivel de desarrollo.
  5. Enfoque a largo plazo: Se considera las consecuencias a largo plazo de las acciones y decisiones. Mostrando a los niños habilidades que les servirán en su vida adulta y no solo soluciones temporales.

Estrategias de Disciplina Positiva:

  1. Comunicación efectiva: Escuchar activamente a los niños, validar sus sentimientos y preocupaciones. Así como expresar nuestras expectativas de manera clara y comprensible son aspectos fundamentales de la disciplina positiva. Una comunicación abierta y respetuosa facilita el entendimiento y la cooperación mutua.
  2. Modelar el comportamiento deseado: Los adultos juegan un papel fundamental como modelos a seguir para los niños. Los niños aprenden observando y replicando el comportamiento de los adultos a su alrededor, por lo que es esencial mostrar paciencia, empatía, respeto y autorregulación.
  3. Enseñar habilidades sociales y emocionales: Ayudar a los niños a desarrollar habilidades para manejar sus emociones, resolver conflictos de manera pacífica y comunicarse efectivamente es esencial en la disciplina positiva.
  4. Establecer límites claros: Los límites son necesarios para mantener el orden y la seguridad, pero es importante que estos límites se comuniquen de manera clara y consistente. Los niños necesitan saber qué se espera de ellos y que las consecuencias de sus acciones sean apropiadas
  5. Enfocarse en soluciones: Cuando surjan problemas o conflictos, es fundamental abordarlos desde una perspectiva de resolución de problemas. En lugar de buscar culpables, invitemos a los niños a pensar en soluciones y alternativas más adecuadas.
  6. El poder del refuerzo positivo: Reconocer y recompensar los comportamientos positivos refuerza su repetición. Los elogios sinceros y las muestras de aprecio son herramientas poderosas para reforzar el buen comportamiento.
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Beneficios de la Disciplina Positiva:

  1. Fortalecimiento del vínculo afectivo: La disciplina positiva fomenta una relación de confianza, respeto y amor entre los adultos y niños/as. Los niños se sienten seguros y apoyados, lo que mejora su bienestar emocional y su desarrollo.
  2. Desarrollo de habilidades sociales y emocionales: Al aprender a manejar sus emociones y a interactuar de manera respetuosa, los niños adquieren habilidades que les serán útiles en todas las áreas de su vida.
  3. Mejora del comportamiento: La disciplina positiva ayuda a reducir los comportamientos problemáticos. Así como muestra alternativas más apropiadas.
  4. Fomento de la autonomía: Al permitir que los niños participen en la toma de decisiones y asumir responsabilidades adecuadas a su edad, se fomenta su autonomía y autoestima.
  5. Promoción de un clima familiar positivo: La disciplina positiva contribuye a crear un ambiente familiar armonioso, donde el respeto y la cooperación son los cimientos de las relaciones.

Tiempo fuera positivo

En lugar de usar el tiempo fuera como castigo, crear un espacio tranquilo donde el niño pueda calmarse y reflexionar sobre su comportamiento. Se enfoca en ofrecer un espacio de reflexión y calma para los niños y niñas, sin recurrir al castigo. A diferencia del tradicional “tiempo fuera”, donde el niño es enviado a un lugar apartado como consecuencia de un comportamiento inadecuado, el tiempo fuera positivo tiene un enfoque más constructivo y respetuoso hacia el niño.

Es una herramienta para que el niño pueda autorregularse y gestionar sus emociones. Consiste en crear un ambiente tranquilo y seguro donde el niño pueda retirarse voluntariamente para tomar un breve descanso y reflexionar sobre su comportamiento. Este espacio de pausa le permite al niño recuperar la calma, procesar sus emociones y, si es necesario, buscar una solución más adecuada al problema que enfrenta.

El tiempo fuera positivo no es una estrategia que se aplique en todos los casos, y es importante tener en cuenta la edad y la madurez del niño. Algunos niños pueden encontrar esta técnica útil para recuperar la calma y reflexionar sobre su comportamiento, mientras que otros pueden necesitar diferentes enfoques para abordar sus necesidades emocionales.

Requisitos para el tiempo fuera positivo

La implementación del tiempo fuera positivo requiere seguir ciertos pasos clave:

  1. Explicación previa: Antes de que se presente algún comportamiento desafiante, es importante explicar a los niños qué es el tiempo fuera positivo y cómo pueden utilizarlo. Se puede hablar con ellos sobre la importancia de tomarse un momento para calmarse y pensar en lo que están sintiendo.
  2. Elección del lugar: El lugar donde el niño decidió tomar su tiempo fuera positivo debe ser un espacio tranquilo y seguro, pero no un lugar aislado o aterrador. Puede ser un rincón acogedor en una habitación o un sillón cómodo donde el niño se sienta a gusto.
  3. Autonomía: Es fundamental permitir que el niño decida cuándo y por cuánto tiempo quiere tomar su tiempo fuera positivo. Darles esta autonomía les ayuda a sentirse en control de la situación y evita que vean el tiempo fuera como un castigo impuesto por los adultos.
  4. Respeto y empatía: Si el niño decide tomar su tiempo fuera, respétalo y asegúrate de explicar que está bien necesitar un momento para calmarse. Demuestra empatía hacia sus emociones y valida sus sentimientos.
  5. Seguimiento: Una vez que el niño haya tenido su tiempo fuera positivo, es importante hablar con él acerca de lo sucedido. Pregúntale cómo se siente y si está listo para hablar sobre lo ocurrido. Usa este momento para enseñarle estrategias de resolución de conflictos o habilidades sociales más apropiadas.
  6. Reconocimiento: Si el niño pudo calmarse, reconoce su esfuerzo y habilidad para autorregularse. Elogia su comportamiento maduro y su capacidad para tomar decisiones conscientes.

Para finalizar

Recuerda que la disciplina positiva es un proceso de aprendizaje tanto para los padres como para los niños y niñas. Cada familia es única, y es importante adaptar estas estrategias según las necesidades y características individuales de los niños y del entorno familiar. La clave está en cultivar una relación basada en el respeto, el amor y la comunicación abierta para criar niños seguros, resilientes y felices. Así que espero que hayas podido encontrar la inspiración suficiente para poner en práctica la disciplina positiva con tu hijo o hija, o, incluso, en el aula si eres docente.

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